Información de interés general
Les dejo aquí unos artículos periodísticos, con información médica y científica, sobre el daño que puede provocar a la audición el "mal uso" de los auriculares. Ojalá nos informemos, modifiquemos malos hábitos y transmitamos la información a otros compañeros.
"La pérdida de audición debido a
la música fuerte es a menudo indolora y gradual, lo cual provoca que sólo te
des cuenta cuando ya es demasiado tarde".
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El uso de auriculares disminuye la audición
Alrededor del
10% de las personas que usa auriculares a un volumen muy alto experimenta
pérdidas auditivas. Con el tiempo, el daño puede ser irreversible.
En Argentina hay un promedio de 1,5 celulares por cada habitante. Todos
estos aparatos vienen de fábrica con un auricular entre sus accesorios. Si a
eso se le suma que la mayoría elige este receptor para escuchar música o la
radio mientras va por la calle o está su casa, la ecuación es simple: casi
todos los argentinos usan auriculares. Aunque, ¿lo hacen de manera correcta,
conscientes del impacto que puede generar su uso en la audición?
Diversos estudios científicos demostraron que entre un 5% y un 10% de las
personas que utilizan auriculares a un volumen muy alto presenta pérdidas
auditivas con el correr del tiempo.
Muchos especialistas ya hablan de la sordera de los reproductores digitales
para graficar el aumento de jóvenes con problemas de audición propios de los
adultos mayores. Es que entre el manos libre del celular, los aparatos para
reproducir música y la moda de los receptores envolventes, hoy en día el audio
pasa por estar enchufado permanentemente a los auriculares.
Aunque existen otros factores que intervienen en la pérdida de audición,
bajar el volumen es el consejo más extendido entre los expertos. Mónica Matti,
gerente de Formación y Calidad de Gaes Centros Auditivos, explicó a
Tu Día
que la pérdida de audición conlleva otros problemas mayores que son fácilmente
evitables. “Los resultados de la pérdida de audición son variados y lo peor es
que pueden llevar a situaciones de deterioro de la conversación normal, la
dificultad para relacionarse, la disminución del rendimiento académico y
laboral, y un claro sentido de aislamiento, soledad y depresión”, subrayó.
La clave: bajar el volumen
La exposición a niveles de sonido menores a 70 dB (decibelios) no produce
daño auditivo, independientemente de su duración. Pero si este umbral sube a 85
dB, por más de 8 horas diarias, puede ser un factor de riesgo para la audición.
Así las cosas, el daño está relacionado con la presión sonora y el tiempo de
exposición.
Según los resultados preliminares del Estudio sobre la Audición, el 78% de
los argentinos considera que vive en una población ruidosa. “Sin notarlo,
estamos expuestos a los factores negativos del ruido. El síntoma principal del
trauma acústico crónico es una sensación de ensordecimiento, que se convierte
en una clara hipoacusia o sordera”, detalló Matti.
¿Cómo cuidarse?
Prevenir el trauma acústico y las
infecciones del oído.
No exponerse a sonidos fuertes,
como en los recitales.
No abusar de los auriculares.
Fuente:
www.infobae.com 21 de septiembre de 2012
Escuchar
música a excesivo volumen durante
mucho
tiempo produce
lesiones más graves que las que genera
en un instante el motor de un avión al despegar. Los
auriculares,
¿culpables o inocentes?
“La exposición a un ruido muy fuerte en un período corto de tiempo,
por ejemplo una explosión, causa daño celular que, tratada a tiempo, puede
llegar a revertirse, explicó a
Infobae
el otorrinolaringólogo
Carlos Boccio, jefe de servicio en el
Hospital
Italiano de Buenos Aires. Por el contrario, sonidos de gran
intensidad, escuchados durante
un período
prolongado, generan un daño permanente en estas células”.
¿Cómo se explica esto? “Las células del oído interno, dice Boccio, tienen
capacidad de adaptación sólo cuando el estímulo es limitado en el tiempo”. Cuando
se produce el
trauma acústico, las células sufren una especie
de “
atontamiento”. Si se realiza la consulta rápidamente, en
lo que se llama período de ventana terapéutica, se pueden intentar
alternativas
farmacológicas para sacar a las células de ese estado, aunque no
siempre con éxito, explica el doctor. En los otros casos, al haber pasado más
tiempo, el daño celular se convierte en permanente, porque las células pasaron
por ese período de lesión reversible y no fueron rescatadas. Por esto la
prevención cobra tal importancia
Con la música a cuestas
La proliferación de dispositivos portátiles para escuchar música en todo
momento, mientras se viaja, se trabaja o estudia, han generado un aumento de
consultas por problemas auditivos y permiten pronosticar, salvo que se haga una
intensa prevención,
una epidemia de sordera prematura en los
próximos años.
Boccio, cuya especialidad es la otología, se muestra de todos modos optimista,
cuando asegura que “el aumento de las consultas por este tema va de la mano de
la
concientización al respecto, principalmente entre los
adolescentes y adultos jóvenes, quienes concurren con la inquietud de un
posible daño auditivo luego de exponerse a sonidos muy intensos, como los de un
recital por ejemplo o ante el inicio de algún síntoma que les llame la
atención”.
“En realidad –aclara Boccio-, el daño auditivo se produce, no por el uso de
auriculares en sí, sino por el volumen al que se escuchan los dispositivos
musicales. Dada la contaminación sonora con la que convivimos en la ciudad,
tendemos a escuchar música más fuerte, para intentar tapar el ‘ruido ambiente’.
Se sabe que la intensidad sonora que alcanzan los reproductores portátiles, las
discotecas, los cines y los nuevos equipos de audio
puede dañar la
audición a edades muy tempranas, de manera imperceptible en los
primeros años de exposición al ruido”.
Un sonido que supere los decibeles recomendables para el humano o que dure
más tiempo del aconsejado lesiona las células del oído interno.
¿Importa la
forma del auricular
que se usa?
Boccio insiste en que “el daño se debe principalmente al volumen” pero
señala que inciden también “el tiempo de exposición continua al sonido y el
tipo de auricular utilizado”.
En ese sentido, agrega: “Se recomienda el uso de modelos que se coloquen
sobre
las orejas en lugar de aquellos que se introducen en el oído, ya que
los primeros tienden, de por sí, a disminuir los ruidos externos.
Existen, inclusive, nuevos dispositivos diseñados para garantizar una
mayor tasa de supresión del ruido externo, lo que favorecería la escucha a
menor volumen”.
Reduciendo el daño
El oído humano tolera como
máximo 80/85 dB
(decibeles) durante un período máximo de 8 horas antes de que comience a
producirse el daño en las células del oido interno, explica Boccio. Y
ejemplifica: “Cuando estando cerca de una persona que escucha un dispositivo
musical portátil,
podemos oír la canción que está sonando, se
ha superado claramente esta intensidad. Esa es una forma fácil de darse cuenta,
por ejemplo, de que debemos decirles a nuestros hijos que bajen el
volumen”.
Exponerse al ruido de una
turbina de avión (140 dB) sin
protección auditiva causa daño instantáneamente, escuchando el MP3 a 100 dB, la
injuria celular se inicia entre los 7 y 15 minutos y, finalmente, el ruido de
una aspiradora o la permanencia en un lugar ruidoso (80 dB) comienza a generar
daño a partir de las 8 horas, advierte Boccio. “Por esto, agrega, la OMS
recomienda
no superar la exposición a 85 dB por más de 8 hs al día,
aunque nuevas publicaciones sugieren disminuir la intensidad hasta 80 dB”.
¿Qué pueden hacer para evitar el daño quienes no deseen privarse de
escuchar música mientras viajan, estudian o usan la computadora?
El doctor Boccio sugiere
tres cosas “simples”:
- Cambiar
el tipo de auriculares, intentando elegir siempre los que cubren la oreja
por fuera.
- Mantener
el volumen bajo: una buena guía es usar el volumen a la mitad de lo que
permite el dispositivo.
- Limitar
el tiempo de escucha o protegerse. Es importante dar a los oídos períodos de reposo;
en discotecas o recitales, donde el volumen suele ser excesivamente alto o
molesto, es recomendable usar tapones en los oídos.
¿Es malo para los oídos
usar auriculares?
La audición forma parte de los cinco sentidos que nos permiten relacionarnos
con nuestro entorno.
Imagina… ¿Cuán difícil sería vivir sin alguno de
ellos?
El siguiente artículo
está orientado al uso cada vez más común de
los auriculares y sus efectos perjudiciales para la salud si no aprendemos a
usarlos correctamente.
Es
importante aprender a valorar el sentido de la audición, una simple costumbre que se ha
hecho moda en los últimos tiempos puede ocasionar pérdida paulatina y permanente de la capacidad auditiva.
Los volúmenes altos nos perjudican porque nuestros oídos no
están preparados para soportarlos, en concreto a más de 80 decibeles empiezan los daños.
Un hábito común, sobre todo entre los jóvenes de hoy
día,
consiste en escuchar música a intenso volumen a través de auriculares
conectados a celulares o reproductores de música en el momento de realizar
ejercicios, caminatas, u otras actividades.
Para que el auricular no dañe nuestros oídos y como
consecuencia nuestra audición debemos llevar en cuenta ciertos consejos que
iremos comentando a continuación:
- En primer lugar debemos saber que los auriculares en forma de orejeras son mucho mejores que los que
se insertan en el oído, al
introducirlos en el canal auditivo el impacto del sonido es mayor.
- No debes escuchar música por más de una hora
seguida. En caso
de hacerlo descansa al menos 5 minutos por cada hora para evitar daños
posteriores.
- El volumen no debe superar el 60 % del
máximo.
- Si te encuentras en el bus te sentirás en la necesidad
de aumentar el volumen de la música debido
al ambiente ruidoso, y por supuesto eso no es recomendable.
- Evita compartirlos con otra persona, los auriculares guardan bacterias en su interior que
pueden causarte infecciones peligrosas
y dolorosas. Si los compartes asegúrate de
desinfectarlos por medio de alcohol y un paño de tela.
- No te acostumbres a usar los audífonos todo
el tiempo y por largos periodos, limítate a hacerlo cuando sea realmente necesario.
Recuerda que la audición en muy importante en nuestra vida como para
perderla lentamente.
Si no cuidas tus oídos de la manera en que se
merecen puedes
exponerte a daños irreversibles como la pérdida auditiva a
causa del exceso en tiempo y volumen al usar los auriculares.
Debe llamar tu atención si luego que sacarte los auriculares
sientes como zumbidos. Esta situación es una señal de estar
sufriendo fatiga auditiva.
¿Qué es la fatiga auditiva?
Se denomina así a una disminución temporal de la audición
que aparece tras la exposición prolongada a ruido intenso. En
este caso no
se produce lesión auditiva permanente. La persona se recupera
totalmente entre 2 y 16 horas luego de la exposición.
Una fatiga prolongada no permite la recuperación total y se
puede producir hipoacusia (pérdida de sensibilidad auditiva) permanente.
Atención…
Las consultas a causa de pérdida de audición son cada vez
mayores y en personas más jóvenes. La moda y los avances de la tecnología día a día imponen
hábitos que no son del todo saludables.
Se insta a los padres de adolescentes a prestar atención a
las horas que sus hijos pasan frente a la computadora, escuchando
música a través de auriculares.
Los perjuicios pueden afectar la vida familiar, social y por supuesto las
actividades educativas.
Un niño o joven puede ver afectado su rendimiento escolar a causa de problemas auditivos. Aparte de pérdida de sensibilidad auditiva el hecho de
estar expuestos a volúmenes muy altos puede generar náuseas, vómitos, estrés, migrañas, mareos, depresión,
entre otros.
Debes consultar con tu médico en caso de sufrir fatiga
auditiva de manera frecuente. Recuerda que puedes terminar con lesiones
auditivas permanentes.